Y tú, ¿estás cómodo con tu visión?

Seguro que conoces o alguien, o puede que incluso seas tú, a una de esas personas que, a lo largo de su vida, jamás han conseguido encontrarse a gusto con su visión.

Voy a hacer un pequeño resumen de lo que puede haber sido tu historia visual. Cuando eras un niño tenías dolores de cabeza, te picaban los ojos y te escocían, incluso viste afectado tu rendimiento escolar. Quizás tus padres te llevaron a revisar los ojos y te pusieron unas gafas, nunca estuviste muy cómodo con ellas. Al final durante tu adolescencia te dijeron que ya no las necesitabas y las guardaste en un cajón.

Sea como sea los años pasan y los dolores de cabeza, la visión borrosa ocasional y una cierta sensación extraña permanece, sobre todo cuando llevas un rato leyendo o trabajando con el ordenador. Cada cierto tiempo cuando ya sientes mucha incomodidad te pasas por la óptica o por el oftalmólogo, te gradúan y te prescriben unas gafas con las que no terminas de encontrarte.

¿Te reconoces en ésta historia? Le pasa a más gente de la que se podría pensar en un primer momento.

En muchos casos lo que está ocurriendo es que, además de un defecto refractivo, es decir, de graduación; también está presente un defecto de la visión binocular que pasa desapercibido.

Qué es lo que ocurre? Cuando la persona va sin gafas su defecto refractivo le da guerra y genera esa sensación de incomodidad, dolor de cabeza, etc. Cuando se pone las gafas, su defecto refractivo pasa a estar perfectamente corregido, sin embargo puede que su defecto de visión binocular no le permita asumir la nueva situación, se descompensa y ahí comienzan los problemas.

Es una situación bastante desesperante, las personas que sufren este problema se ponen y se quitan las gafas constantemente, sin encontrar nunca el punto de autentica comodidad, finalmente pueden terminar evitando realizar ciertas tareas o abandonando aficiones como la lectura…

Para estos casos la terapia visual es una de las mejores soluciones. Permite estabilizar el sistema visual y controlar el defecto de visión binocular de forma que la persona pueda utilizar sus gafas de forma cómoda y se pueda sentir a gusto con su visión.

En todos los casos la terapia visual está orientada a controlar el defecto de la visión binocular, nunca a evitar el uso de la gafa.

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