Visión de color y aprendizaje

Actualmente una gran parte del aprendizaje, especialmente durante los primeros años de escolarización, se basa en los colores. Se utilizan códigos de colores para aprender las letras, los números y los días de la semana. Cuando algo está mal la maestra lo señala en rojo, cuando está bien en verde. Más adelante te mandan de deberes estudiar el contenido de los cuadros amarillos, o hacer los ejercicios señalados en azul. Todo esto está muy bien pero… ¿qué pasa si no ves los colores correctamente?, es más ¿que pasa si no ves los colores correctamente y nadie lo sabe?

Una alteración de la visión del color puede provocar problemas de aprendizaje. Aunque no se puede corregir, es importante detectarla a tiempo. Así tanto en casa como en el centro escolar, podemos dar al niño claves y códigos de aprendizaje adecuados a su condición.

La visión de color del ojo humano se basa en un sistema tricromático. En condiciones óptimas, puede llegar a percibir entre 8 y 10 millones de matices distintos.

En condiciones de luminosidad, los conos son las células de la retina encargadas de recibir la información visual. Hay tres tipos de conos, uno para cada variable cromática, hay conos de rojo, de verde y de azul, en una proporción de 20:40:1, aproximadamente.

La visión de color depende del estado de estas células receptoras y de la interpretación que haga el cerebro de la información recibida. Las alteraciones de la visión del color pueden estar motivadas por ciertas patologías o medicamentos, o bien estar presentes desde el momento del nacimiento.

Cuando está presente desde el nacimiento suele ser estable durante toda la vida y no se suele asociar a patologías. Generalmente se deben a variaciones de carácter recesivo en el cromosoma X. Esto quiere decir que para que una mujer tenga una alteración congénita de la visión del color tiene que tener alterados sus dos cromosomas X, el del padre y el de la madre. Para que un varón tenga una alteración del color basta con que tenga su único cromosoma X alterado. Es por ello que el porcentaje de personas afectadas por una alteración de la visión del color sea del 8% en los hombres y del 0’5% en las mujeres.

No todas las alteraciones de la visión del color son iguales. No todas se basan en la conocida confusión rojo-verde.

Puede ocurrir que la persona necesite una mayor cantidad de luz de determinado color para detectarlo, frente a otra persona sin la alteración.

También puede ocurrir que uno de los tres tipos de conos no aparezca. En estos casos la confusión más habitual es entre naranjas/amarillos/rojos y el verde.

Otra opción es sólo haya un tipo de conos, o ninguno.  La persona percibe los colores como diferencias de claridad, este es el grupo de alteraciones de color menos común.

Entre otras pistas, puedes sospechar que una persona tiene una alteración de la visión de color de por las combinaciones de colores que elige para vestirse, dibujar, pintar las paredes de casa… en ocasiones son combinaciones francamente extrañas.

Hay distintas pruebas para detectar las alteraciones de color. Las más comunes son el test de Farnsworth-Munsell y las láminas de Ishihara. En ambos casos son pruebas bastante rápidas y sencillas, pudiendo hacerse sin problemas con niños en edad preescolar.

Se recomienda comprobar la visión de color antes de empezar al colegio, antes de los tres años. Así nos aseguramos de que, durante su aprendizaje, podemos dar al niño información y claves que pueda entender y comprender.

¿Quieres comprobar si tú visión de color está bien? ¡Pide cita aquí!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *