¿Qué tal esas notas?

Se va terminando el curso escolar y se aproximan unas largas y maravillosas vacaciones de verano. Algunos habrán terminado el curso con muy buenas notas, otros habrán pasado raspando y otros habrán tenido peores resultados… ¿tendrá su visión algo que ver?

El 80% del aprendizaje se realiza a través del sistema visual. Una buena visión (y recuerda que ver bien no es sólo ver nítido) es clave para que el aprendizaje sea adecuado.

Por lo general los niños, especialmente los más pequeños, quieren agradar a la gente que los cuida, que sus padres se sientan contentos con ellos y que los feliciten. También tienen un gran interés por aprender cosas nuevas. ¿De verdad podemos pensar que si traen malas notas es porque son “vagos”? ¿o porque “no sirven para estudiar”?

¿No será más bien que se están encontrando con demasiadas dificultades, que no entienden lo que les están diciendo, o que leer les cuesta un triunfo?

En ocasiones los sentidos, especialmente la vista y el oído, esenciales en el proceso de aprendizaje, pueden tener defectos funcionales. Orgánica y fisicamente pueden tener una salud envidiable, pero puede haber fallos en el procesamiento que el cerebro hace de la información. Como una tele sin sintonizar, funcionar funciona, pero no de la manera más adecuada.

Puede ocurrir que un niño sea hipersensible a los sonidos, y que el barullo de una clase, o incluso, la voz del profesor le resulten increíblemente molestos. También puede ser incapaz de aislar los sonidos que le interesan y abstraerse de los ruidos de fondo… (aquí tenemos al que se distrae con una mosca).

Puede pasar que no sea capaz de mover los ojos por un texto con eficacia, y que se pierda continuamente, o que su cerebro no sea capaz de darse cuenta de que no es lo mismo un signo de “+” que un signo de “x”, solo ve dos palitos que se cruzan…

También tenemos a todo ese equipo de criaturas con unas notas excelentes, a base de tirarse 5 horas al día sentadas en la mesa hincando los codos… Estos niños también tienen dificultades, no entra dentro de lo esperado que un niño tarde dos horas en hacer lo que sus compañeros hacen en una.

Por lo general todos estos casos mejoran muchísimo cuando se los trata, ya sea mediante terapia visual, auditiva o terapia de reflejos primitivos. Hasta ahora nunca me he encontrado con ningún caso de un niño que vaya mal en el colegio sin causa alguna, solo porque no le apetece estudiar.

Desde aqui quiero romper una lanza a favor de todos aquellos niños con malas notas, por favor, darles una oportunidad. No los catalogues de vagos, ni de burros, no asumas que no sirven para estudiar, o que no son inteligentes. Investiga, busca profesionales acostumbrados a tratar con niños, intenta averiguar qué es lo que está fallando y porqué ese niño es incapaz de seguir el ritmo de los demás.

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