¿Sabes mover los ojos?

El sistema oculomotor se basa en la acción de seis pequeños músculos, cada uno con una función específica. En circunstancias normales estos músculos tienen una precisión muy alta, y son capaces de coordinarse sin problemas entre ellos. Gracias a eso los ojos se mueven, a su vez, de forma precisa y coordinada.

Los músculos oculomotores pueden padecer anomalías congénitas: estar atrofiados, mal insertados, mal inervados… También es posible que dejen de funcionar de forma repentina en la edad adulta, como consecuencia de una parálisis facial, de un ictus… Estas anomalías afectarán de una forma importante a la motilidad ocular, y su solución es compleja, en muchos casos pasará por una cirugía, siendo imposible de resolver en ocasiones.

Hay otro tipo de anomalías causadas por un mal desarrollo de la motilidad ocular.Aunque el sistema oculomotor está perfectamente sano, la persona no ha aprendido a mover los ojos correctamente.

Algunos niños son incapaces de seguir con la mirada un objeto que se mueve delante de ellos, en otras ocasiones mueven los ojos sin pretenderlo.  Así no se puede mantener la vista fija en un objeto más de 10 segundos.

Poseer una buena motilidad ocular es clave para la lectura.  Seguir un texto sin perderse ni saltarse líneas o palabras, o sin repetir varias veces la lectura de una misma línea requiere que los ojos sean capaces de moverse por el texto de forma fluida y eficaz.

Debemos descartar la existencia de problemas oculomotores en todos aquellos niños que durante los primeros años de aprendizaje de la lectura presentan problemas.

Los problemas pueden ir desde una lectura deficiente, con saltos o repeticiones o con una mala comprensión lectora, a un rechazo frontal de la misma. También debemos prestar atención a aquellos niños que acompañan la lectura con el dedo para no perderse, si bien es un gesto relativamente común en los primeros momentos del aprendizaje, debe desaparecer conforme mejoran las habilidades lectoras, si no es así es un síntoma de que podemos estar ante problemas oculomotores.

La motilidad ocular también es fundamental para practicar deportes o juegos, sobre todo de pelota, en los que tienes que seguir con la mirada a un objeto que se mueve. Ante un niño torpe, al que no le guste practicar deportes o jugar a la pelota debemos descartar, entre otras cosas, un problema de motilidad ocular.

A su vez los juegos de pelota son una manera fabulosa de estimular el desarrollo de la motilidad ocular en niños pequeños y mayores, haya o no haya problemas.

Las disfunciones oculomotoras, siempre que sean un problema meramente funcional, sin que haya por detrás una causa estructural, se tratan mediante terapia visual. El tratamiento lo que pretende es fomentar el desarrollo de una motilidad ocular precisa y coordinada, que permita al individuo superar los problemas que su condición le genera.

Un comentario:

  1. Pingback: ¿Qué tal esas notas? - tuterapiavisual

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *