Percepción visual, ver bien no es ver el 100%, es entender el 100%

Lo digo mucho, me repito, pero ahí va: ver bien es más que ver el 100%. La visión es un proceso complejo en el que no sólo intervienen los ojos, sino que también interviene el cerebro, que debe procesar la información.

Los ojos perciben información luminosa de nuestro entorno y la transforman en un impulso nervioso. Dicho impulso debe llegar al cerebro donde se descodifica dicha información y se elabora una respuesta adecuada a ella.

Para ello el cerebro consta de una serie de habilidades de percepción visual, como la discriminación visual, el cierre visual, la constancia de formas, la memoria visual y secuencial o la visión de relaciones espaciales o la discriminación figura-fondo.

Gracias a esas habilidades el cerebro puede interpretar correctamente la información visual y, tras combinarla con la información procedente de otros sentidos como la audición, o el tacto, elaborar una respuesta adecuada para el estímulo recibido.

Las habilidades de percepción visual son fundamentales para una buena lectura y un buen aprendizaje. El 80% de la información que recibe el cerebro pasa por los ojos, la percepción visual nos ayuda a interpretar esta información, a comprenderla y a integrarla. La percepción visual nos ayuda a relacionarnos, puesto que nos permite comprender el mundo que nos rodea.

Las ilusiones ópticas juegan con los límites de la visión y de la percepción visual, juegan  engañar a nuestro cerebro.

Cuando la percepción visual funciona mal nuestro cerebro no es capaz de interpretar correctamente la información que le envían los ojos. En esta situación es difícil generar una respuesta adecuada y aprender.

Por ejemplo, una de las habilidades de percepción visual es la constancia de formas. Esta habilidad nos permite darnos cuenta de cuando dos cosas, en apariencia diferentes, son iguales o similares.

Cuando falla esta habilidad se pueden tener problemas, por ejemplo, para reconocer las letras si cambia la tipografía. Para muchos niños “casa” y “casa” no son la misma palabra, no ven que tengan las mismas letras, y puede costarles un montón entender una de ellas. Desde luego estos niños tendrán un montón de problemas con la lectura, y no problemas de los que se solucionan leyendo, leyendo y leyendo… porque cada vez que cambia la tipografía es como si fuera un idioma nuevo.

Muchas dificultades de aprendizaje tienen su origen en problemas de percepción visual. Dichos problemas pueden ser detectados, medidos y tratados mediante terapia visual por un optometrista, y en muchos casos los resultados de dicho tratamiento redundan en una reducción significativa de las dificultades académicas y en un mejor rendimiento escolar.

Ver bien no es sólo ver el 100%, es entender el 100% de lo que ves.

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