Crisis con la lectura y movimientos oculares

Ya estamos a medio curso escolar y en muchas casas pueden estar en plena «crisis de lectura». Todos conocemos algún niño al que la lectura se le hace más cuesta arriba de lo esperado, con lo que eso implica en su aprendizaje.  Pues bien, en estos casos una de las primeras cosas que hay que descartar (aunque no la única) es que haya problemas visuales, pero no sólo problemas de graduación sino también problemas de oculomotricidad.

Ten cuenta que cada ojo es movido por seis músculos, si tienes dos ojos,  esto hacen doce músculos que hay que ser capaz de controlar de forma coordinada.

Para hacer una lectura eficaz los ojos deben ir realizando saltos controlados a lo largo de la línea, y un salto más largo para pasar al siguiente renglón. Si estos saltos no tienen precisión los ojos se moverán de manera desordenada por el texto, así se leerá dos veces lo mismo, o nos saltaremos cosas. Debido a esto la lectura puede ser más lenta, irregular… incluso a tirones.

Además como el niño necesita estar concentrado en no perderse, no estará atento al contenido de la lectura, se enterará de poco. Esta desconexión del contenido de la lectura hace que, una tarea que le cuesta un gran esfuerzo, no le aporte nada a nivel emocional, con lo cual para su cerebro no es interesante. Conclusión lógica del niño, «a mi no me gusta leer»… ¡y a ver quien consigue luego que cambie de opinión!

Se considera que los movimientos oculares deben estar maduros entre los 6 y los 8 años, así muchos niños comienzan la etapa lectora en el colegio con movimientos aún inmaduros.

Por suerte no es un problema sin solución, ya que con un diagnóstico adecuado se pueden proponer pautas de ejercicios de terapia visual que en pocos meses pueden conseguir grandes mejorías y avances en los movimientos oculares, y por tanto en la lectura.

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