Fotografía y defectos refractivos

La miopía, la hipermetropía y el astigmatismo son defectos refractivos del ojo humano,  y como tales afectan a la visión. Afectan a un gran numero de personas (todos conocemos a alguien miope) y son uno de los principales motivos por los cuales la gente acude a revisiones con su óptico-optometrista.

Pero para poder entender mejor qué es lo que falla cuando aparecen los defectos refractivos es necesario entender cómo funciona el ojo cuando no hay ningún problema. Esta situación ideal en la que todo funciona se denomina, emetropía.

Lo más fácil es comparar el ojo con una cámara de fotos, de las de antes, con película. La cámara tiene un objetivo, formado por distintas lentes, que podemos modificar para que la foto nos salga nítida. También tiene una película, donde queda grabada la imagen que queremos capturar.

En el ojo el objetivo estaría formado por la cornea y el cristalino, la película sería la retina, y entremedias de unos y otros estarían el humor acuoso y el cuerpo vítreo, dos líquidos que están dentro del ojo.

La cornea es la parte transparente del ojo que está justo delante de la pupila y del iris (la parte de color del ojo). Es un tejido muy fino, y delicado. Como es transparente no tiene vasos sanguíneos, y se nutre a través de la lágrima y del humor acuoso. Tiene una alta densidad nerviosa, es muy sensible a cualquier agresión externa. La cornea, por su forma, tiene una cierta potencia, como una lupa, que no puede modificar.

El cristalino está justo detrás de la pupila, es como una lenteja transparente, con un pellejo por fuera y un contenido gelatinoso por dentro. Absorbe mucha radiación ultravioleta, por eso con la edad se pone amarillo y aparecen las cataratas. Al igual que la córnea, también tiene una cierta potencia, pero a diferencia de esta puede variar dicha potencia, para adaptarse a las distintas distancias (la acomodación).

Más atrás, separada del cristalino por un gel transparente denominado cuerpo vítreo, está la retina. Es una capa extremadamente fina de neuronas específicas para la recepción y trasmisión del impulso luminoso.

Volviendo al símil fotográfico, para que la imagen en la película sea nítida las lentes de objetivo deben ser adecuadas para la distancia a la que está el objeto que queremos retratar, si no es así la fotografía será borrosa.  Si la potencia de las lentas, o la distancia entre unas y otras no es la adecuada, la foto saldrá borrosa. Pues bien algo así es lo que ocurre en el ojo cuando hay un defecto refractivo.

Por eso los defectos refractivos se corrigen con gafas, añadimos una nueva lente que compense el exceso o defecto de potencia de las lentes del ojo.

La foto también puede estar borrosa si la lente del objetivo está sucia, o rota, si por un golpe el objetivo se ha desplazado de su lugar original, si ha entrado polvo o suciedad dentro de la cámara o si la película que utilizamos está deteriorada. Estas circunstancias se corresponden con la existencia de diversas enfermedades oculares, como las cataratas, luxaciones del cristalino, ulceras o cicatrices cornéales, degeneraciones del cuerpo vítreo (el líquido que rellena el ojo), patología de la retina…

4 comentarios:

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