En la ambliopía, la agudeza visual es sólo parte del éxito.

Hoy voy a hablaros de cuál es el objetivo principal que me planteo cuando se inicia un programa de terapia visual orientado a tratar un caso de ambliopía (ojo vago).

La ambliopía es una alteración del desarrollo de la visión, uno de los dos ojos, por la causa que sea, no sigue su desarrollo correctamente, por lo tanto las habilidades visuales de ese ojo quedan subdesarrolladas frente a las del otro. Como uno de los ojos es mucho mejor que el otro el cerebro prefiere hacer más caso al ojo bueno, y deja más olvidado al ojo ambliope… de esta forma ese ojo entra en un circulo vicioso… como no ve bien no se le hace caso,  como no se le hace caso no se le ayuda a ver mejor.

Atención, he dicho habilidades visuales, en general. Un ojo vago no solo tiene peor agudeza visual, sino que también tendrá una mala acomodación, malas vergencias, malos seguimientos, malos sacádicos, mala percepción visual… y desde luego habrá una mala visión binocular.

Orientar el tratamiento sólo a mejorar la agudeza visual, y basar el éxito o fracaso del mismo en función de si se consigue o no una buena agudeza visual, no es una buena manera de hacer las cosas.

El tratamiento de la ambliopía debe estar orientado a mejorar todas y cada una de las habilidades visuales implicadas, y nuestro objetivo final debe ser conseguir una buena visión binocular y una estereopsis lo más fina posible.

Si consigo una buena agudeza visual, pero no toco ni me intereso por las demás habilidades visuales, lo más probable es que ese ojo sufra una recaída. No he conseguido que el sistema visual utilice ese ojo de la misma manera que utiliza el otro. Además ambos ojos no están “enganchados” el uno al otro, sino que va cada uno por su lado. En estas condiciones el ojo amblíope continuará teniendo menos representación en la corteza visual del cerebro.

En cambio, si trabajo con todas las habilidades visuales y consigo una buena visión binocular estaré consiguiendo que ambos ojos tengan una representación más parecida en la corteza visual, y ambos ojos estarán “enganchados” el uno al otro, realizando un buen trabajo en equipo.

En este segundo caso se reduce el riesgo de recaídas. Además a nivel académico o laboral se facilita mucho la tarea, puesto que la persona ya puede utilizar de forma eficaz sus dos ojos, no sólo uno de ellos, con lo cual a nuestro cerebro llega una información visual mucho más precisa y de una forma mucho más eficaz y descansada.

Si alguno de vuestros hijos está siendo tratado de ojo vago no os conforméis con que el profesional que os atienda os hable sólo de la agudeza visual, preguntar también por el resto de habilidades.

Tener una buena agudeza visual no es garantía de éxito en el tratamiento de la ambliopía, es sólo parte del éxito.

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