Ejercicios para mejorar la lectura

Ante un problema con la lectura lo primero y más necesario es establecer un diagnóstico.  Hay que acudir a la consulta de un profesional, ya sea optometrista, logopeda… al que sea necesario, y buscar la causa por la cual la lectura está fallando

Ahora bien, en ausencia de problemas, hay varios trabajos y juegos que podemos usar en casa y que pueden ayudarnos a mejorar el rendimiento lector de niños y adultos. Se puede simultánear estos ejercicios con el inicio a la lectura, para intentar que el aprendizaje sea lo más sencillo posible.

Hay muchísimos juegos y ejercicios, yo sólo te propongo algunos, pero hay muchos más.

El movimiento de los ojos es fundamental para que la lectura sea fluida y para que no nos perdamos por el texto. Podemos mejorar los seguimientos de los ojos moviendo un juguete delante de los ojos del niño, asegurándonos de que lo está siguiendo con la mirada ¡sin mover la cabeza!

El ritmo es muy importante para la lectura, puesto que esta requiere de una entonación y de una velocidad determinadas. Podemos establecer una serie de movimientos corporales rítmicos, ayudados por un metrónomo o por música.

Si realizamos movimientos que impliquen cruces; por ejemplo la marcha soldado o el gateo, estaremos además estimulando la transmisión de información entre los dos hemisferios cerebrales, mejorando por tanto la comprensión lectora.

Hay una forma muy divertida de trabajar el ritmo y los movimientos de los ojos al mismo tiempo: el peloteo. Pasarse la pelota entre dos o más personas siguiendo un ritmo concreto nos ayuda, además, a trabajar la motricidad fina de las manos, necesaria para tener una buena caligrafía.

Jugar al tangram, nos ayuda a mejorar la comprensión lectora, incluso mejora la capacidad de síntesis. Como del tangram se puede hablar largo y tendido le voy a dedicar una entrada a él solito otro día…

Los niños que ya saben leer pueden mejorar si vuelven a leer silabeando como los niños pequeños, si a este ejercicio le metes además un metrónomo ya sería fenomenal.

Otra alternativa es leer tapando, con un folio se tapa la mitad inferior de una línea, de forma que sólo se ve la mitad de las letras. Nuestro cerebro no necesita ver las letras enteras para reconocerlas, le basta con un trocito. Al trabajar este ejercicio le enseñas al cerebro del niño que no necesita mirar toda la letra y le ayudas a ir más rápido en la lectura.

 

Espero que os hayan gustado estos pequeños ejercicios, ¡ya me diréis si los ponéis en práctica!

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