¿Cuantos años tienes? Hay un programa de terapia visual para ti

Hay un programa de terapia visual para cada edad. Cada momento de la vida del individuo tiene sus propias características, de forma que cualquier tratamiento o terapia que se plantee, incluida la terapia visual, debe estar adaptada a esas circunstancias.

La terapia visual es efectiva y útil a cualquier edad, pero la forma de plantearla es muy diferente.

En niños menores de 2-3 años; todo depende mucho de la madurez del niño, hay niños de 2 años que todavía hablan muy poquito y que son todavía muy dependientes de sus padres, con lo cual seguir un programa de terapia visual al uso puede ser complicado. Otros, en cambio, son mas independientes y tienen más desarrollado el lenguaje y otras habilidades que facilitan que ya se pueda plantear un programa de terapia visual completo.

En el primer caso, así como en los bebés de menos de un año lo que se hace, o al menos lo que hago yo, es plantear a los padres una serie de actividades para realizar en casa. No son actividades complicadas y están enfocadas a estimular al niño para garantizar que tenga un desarrollo  visual, físico y cognitivo, lo más cercano a la norma que su condición permita. En algunos casos estas actividades nos permiten prevenir la aparición de determinadas condiciones. Cuando la condición ya ha aparecido nos ayudan a controlar su evolución hasta que el niño madure y podamos tratarla de una forma más activa.

Los niños de entre 3 y 10 años suelen ser muy receptivos, tienen interés y ganas de aprender y de mejorar. Ya tienen la madurez suficiente para un programa de terapia visual semanal.  Incluso los más mayores pueden empezar a hacerse responsables de su propio progreso.

El inicio de la lectura, generalmente a los 5-6 años, supone un reto importante para el sistema visual de los niños, para el que algunos están más preparados que otros. En el caso de aquellos niños cuyo sistema visual no ha madurado aún lo suficiente como para seguir al resto de sus compañeros con estas actividades, es importante empezar cuanto antes un programa de terapia visual,puesto que así evitamos mayores retrasos.

Entre los 10-11 y los 16 años aparecen muchas disfunciones de la visión binocular, ya presentes en la primera infancia, pero que se desestabilizan ante el aumento de la demanda académica. Los problemas de aprendizaje si se llevan arrastrando sin solución desde hace tiempo empiezan a hacerse más acusados.

Cuando se quiere trabajar con adolescentes lo primero y más importante es que ellos sepan qué es lo que van a hacer y por qué, y que estén de acuerdo con el plan propuesto. Si ellos no quieren seguir un programa de terapia visual es casi mejor no empezar y buscar otras alternativas. Para seguir con aprovechamiento un programa de terapia visual, el interesado tiene que tomar parte activa en el proceso. Cuando los niños son pequeños los padres asumen este papel, pero en adolescentes ya no es posible, con lo cual ellos deben ser, obviamente bajo la supervisión paterna, los que asuman el papel protagonista en el proceso.

Cuando se dan estas condiciones trabajar con adolescentes es fácil y sencillo. El pronóstico de cada caso dependerá de las condiciones previas a la terapia visual.

A partir de los 16 años, yo ya lo considero trabajar con adultos. Antes de iniciar un programa de terapia visual yo siempre explico en qué punto exacto se encuentra la condición que la persona quiere tratar, cómo será el programa de terapia y cuales son los potenciales beneficios. A partir de aquí debe ser la persona la que decida si está o no interesada.

Hay un programa de terapia visual distinto para cada persona y cada condición, completamente adaptado a su momento y a su vida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *