¿Cuando y por qué hacer una revisión a un niño?


¿Sabías que la visión de los niños no es como la de los adultos? 

Hay una frase que me gusta mucho por lo bien que lo explica, «al nacer somos funcionalmente ciegos». Esto quiere decir que, aunque el sistema visual nace preparado para ver, como aún no lo hemos estrenado, no sabemos utilizarlo. Nos pasamos los primeros 8-10 años de nuestra vida aprendiendo a ver.

Por esta razón es tan importante realizar revisiones visuales completas y frecuentes durante los primeros años. Así podremos detectar a tiempo si algo no está marchando como debería y también podremos actuar con el objetivo de que el desarrollo visual siga un curso adecuado.

Sería conveniente realizar una primera revisión antes de cumplir el primer año. En esta revisión se controla la salud de los órganos visuales y se descarta la presencia de graduaciones anómalas y de estrabismos. También se comprueba que los ojos tengan unos movimientos adecuados.

La siguiente revisión debería hacerse en torno a los tres años; idealmente antes de empezar al colegio. Esto es importante porque es la manera de garantizar que su aprendizaje no se va a ver entorpecido por una mala visión. Dependiendo un poco de la madurez del niño en esta revisión ya se realiza casi toda la batería de pruebas, agudeza visual, graduación,  acomodación, vergencias y movimientos, visión binocular y de color.

Antes de empezar la educación primaria, en torno a los seis años, se establecería la siguiente revisión. El objetivo, al igual que en la de los tres años es garantizar que la visión está en un punto óptimo para afrontar con éxito un curso tan importante y complejo como 1º de primaria. Hay muchos pequeños defectos de la visión que pueden haber pasado sin pena ni gloria hasta ese momento y que, de repente, debido al aumento de la exigencia académica, supongan un problema.

Hay que ser conscientes de que los niños, especialmente los más pequeños, no suelen quejarse de que ven mal. Esto es así porque por su desarrollo, la visión siempre ha ido a mejor, cada día ven más que el anterior. Además no tiene con que comparar, con lo cual para ellos el mundo es tal y como lo perciben, asumen que el resto lo vemos de la misma manera. Con lo cual, no podemos esperar a que sean los niños los que se quejen de ver mal para ir a revisión, debemos anticiparnos a la queja.

 

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