Cuando la cabeza sólo le duele con los deberes…

Las vergencias son determinados movimientos que hacen los ojos de forma coordinada. Son imprescindibles para mantener una visión binocular estable a cualquier distancia. Existen dos tipos de vergencias, la convergencia y la divergencia.

La convergencia es la capacidad de desviar los dos ojos hacia la nariz. Es necesaria para mantener la vista fija en un punto cercano, el ordenador, un libro… es decir,  para el trabajo de cerca

La divergencia es la capacidad de desviar los dos ojos hacia fuera. Es necesaria para cambiar la vista desde un objeto cercano a un objeto más lejano. La usamos para mirar a lo lejos, ya sea conduciendo, mirando a través de una ventana…

Las divergencia y la convergencia deben mantener entre si una proporción de fuerzas. Si una es mucho más fuerte que la otra habrá problemas. Además, las vergencias están íntimamente relacionadas con la acomodación.

La acomodación es la fuerza de enfoque del ojo, es necesaria para ver bien objetos cercanos. Cuando activamos la acomodación para mirar a un objeto cercano, automáticamente se activa la convergencia. Cuando relajamos la acomodación, para mirar a un objeto lejano, se activa la divergencia.

Si alguna de estas tres habilidades falla es muy posible que las demás se vean afectadas

Las alteraciones de las vergencias se clasifican en función de cuál es la habilidad que falla y en qué situaciones. Puede haber un exceso o una insuficiencia de la convergencia, o un exceso o una insuficiencia de la divergencia.

Muchas alteraciones de las vergencias se originan durante el desarrollo temprano del bebé. Se suelen asociar a anomalías del arrastre y del gateo. Por ejemplo, un niño que de bebé no ha gateado bien, o que ha gateado poco tiene más posibilidades de tener una mala convergencia que un niño que, de bebé, ha gateado mucho y bien.

Todas las alteraciones de las vergencias tienen impacto en la vida académica. En mayor o menor medida dificultan el aprendizaje. Además en muchas ocasiones se relacionan con alteraciones acomodativas, con lo que las dificultades aumentan.

El problema es que muchas veces es difícil que los niños, sobre todo los más pequeños, se quejen de que ven mal o de que ven doble. Para ellos su visión es normal, no tienen referencias para saber que no es normal ver así. Los síntomas que pueden indicarnos que hay un problema con las vergencias son:

  • Dolores de cabeza habituales
  • Posturas de trabajo extrañas. Se mete por el libro, se retuerce, se tumba sobre la mesa, se tapa un ojo con un brazo…
  • Puede guiñar un ojo en determinadas situaciones.
  • Se queja de que los ojos le pican o le escuecen y se los frota mucho. a menudo tiene los ojos rojos y a veces le lagrimean un poquito.
  • Cansancio excesivo asociado a determinado tipo de tareas. Por ejemplo, empieza bien con los deberes, pero a la media hora ya está cansado y no quiere seguir

Un ejemplo muy típico, el niño está viendo la tele tan tranquilo, le mandas a hacer los deberes, a los 10 minutos le duele la cabeza. A lo mejor no es una excusa, son distancias distintas y necesidades visuales distintas, puede tener problemas con la distancia de los deberes, pero no con la de la tele.

Mediante terapia visual se pueden trabajar y entrenar las vergencias y la acomodación con el objetivo de estabilizarlas y conseguir así una mejor visión binocular, más estable y funcional.

 

2 comentarios:

  1. Pingback: Y tú, ¿estás cómodo con tu visión?

  2. Pingback: Terapia visual para los que tenemos más de 15 primaveras - tuterapiavisual

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *