¿agtismo? ¿autigmatismo? ¡ah! astigmatismo…

Una conversación que todos los optometristas tenemos a menudo podría ser la siguiente:

-Buenos días; pase pase, mire siéntese en el aquel sillón, si en el grande. Bien, cuénteme, ¿qué es lo que le pasa? ¿nota que ha perdido visión?

-Pues verá, hace un tiempo fui al médico a que me mirasen la vista, me dijeron que tenía “agtismo”, no “autigmatismo”… bueno, algo así. Me mandaron unas gafas y las use un tiempo, pero las he perdido y quiero hacerme unas nuevas.

¿Qué es lo que tiene esta persona? ¿una enfermedad tropical incurable de nombre extraño e impronunciable? Pues no, sólo tiene algo denominado A-S-T-I-G-M-A-T-I-S-M-O.

El astigmatismo es un defecto refractivo, cómo la miopía y la hipermetropía. Por lo general aparece acompañando a una de las dos condiciones anteriores, de modo que puedes tener miopía y astigmatismo o hipermetropía y astigmatismo. Esto no significa que tengas todo lo que se puede tener en la vista, ni mucho menos, de hecho es lo más normal de mundo.

Siempre que nos imaginamos un ojo lo vemos como una esfera redondita, el ojo con astigmatismo no es tan redondo, está achaplado por un lado. Es como si en vez de balón de fútbol fuese más bien un balón de rugby. Esta peculiaridad del ojo hace que las imagenes lleguen deformadas a la retina. A ver, esta es una explicación muy gráfica, pero no se la hay que tomar al pie de la letra. En realidad la “deformación” está en la cornea (la parte transparente del ojo, por delante del iris), y es del orden de décimas de milímetro.

Lo más común es encontrarte con astigmatismos menores de 1’00 dioptría, este tipo de defectos no suelen afectar mucho a la agudeza visual, sin embargo producen mucho cansancio y dolores de cabeza asociados a esfuerzos visuales, como estudiar, trabajar, conducir… Cuando el astigmatismo es mayor, 2’oo ó 3’00 dioptrías además de cansancio y dolor de cabeza también genera una pérdida de agudeza visual. Algunas personas con astigmatismo refieren ver como una sombra alrededor de las imágenes, causa de la deformación de las mismas.

Por lo general los niños menores de 6 años tienen un pequeño astigmatismo que, si no da problemas y no se asocia a otras condiciones visuales, no es necesario compensar. A partir de los 6 años el astigmatismo tiende a disminuir y estabilizarse. En la adolescencia vuelve a aumentar y se conformará de forma definitiva el astigmatismo que habrán de tener nuestros ojos durante la vida adulta. Hasta la aparición de las cataratas el astigmatismo no volverá a sufrir grandes cambios.

Al igual que la miopía y la hipermetropía, el astigmatismo se compensa con gafas y lentes de contacto.

Durante la etapa escolar debemos prestar especial atención al astigmatismo. Si no es muy alto el niño no se quejará de tener una mala visión, pero podemos observar dificultades como las siguientes:

  • cansancio excesivo al hacer las tareas, dolor de cabeza, picor o escozor de ojos e incluso posturas de trabajo anómalas.
  • problemas para hacer trazos, los típicos caminitos y laberintos,
  • problemas con las libretas de cuadriculas; la deformación de la imagen hace que los cuadritos se retuerzan un poco y se metan unos por otros… vamos, un lio.
  • confusión de algunas letras, H-N R-P-K C-D-O, son letras que debido a la deformación que sufre la imagen pueden ser confundidas entre sí.

Así se verían unos lápices de colores si tienes un astigmatismo y no llevas tus gafas…

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